La realidad hoy del cocolitofórido Emiliania huxleyi

Jueves 29 de Marzo de 2018

Hace unas semanas, la revista Biogeosciences publicó el paper Over-calcified forms of the coccolithophore Emiliania huxleyi in high-CO2 waters are not preadapted to ocean acidification, que tiene como coautores al Dr. Peter von Dassow y al candidato a Doctor en Ecología Francisco Díaz, parte del equipo del IMO y miembros del Departamento de Ecología de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

En conversación con el Dr.(c) Díaz, explicó que las principales conclusiones obtenidas dicen relación con que, “uno de los principales organismos productores de carbonato de calcio en el océano, el cocolitofórido Emiliania huxleyi, parece haber alcanzado el límite de su capacidad de adaptación a la acidificación de los océanos”.

El investigador precisó que “si bien los cocolitofóridos son muy pequeños, midiendo entre 3-20 micrones, son importantes, principalmente, por la precipitación de carbonato de calcio en forma de calcita que realizan para formar sus cocósferas -ver la imagen que acompaña esta nota-. Luego, al ser ampliamente distribuidos en el océano superficial, con excepción de los polos, esta producción de carbonato de calcio integrada a escala planetaria representa una gran fracción del flujo total de carbono inorgánico exportado hacia las profundidades. Además, la presencia de estas cocósferas en pellets fecales y otros agregados aumenta la velocidad de hundimiento de la materia orgánica particulada (o efecto lastre)”.

Las proyecciones de esta investigación tienen directa relación con la acidificación del océano en curso (o la absorción de CO2 antropogénico en el agua de mar produciendo una reducción en el pH), lo cual, "reducirá cada vez más la tasa de calcificación de estos organismos, reduciendo luego, el flujo de calcita (de forma directa) y materia orgánica (indirectamente por efecto lastre) exportada hacia las profundidades. Esto implicaría una eventual reducción en la secuestración neta de CO2 desde la atmósfera y océano hacia las profundidades tanto a escala ecológica como geológica (es una retroalimentación negativa)”, indicó Francisco Díaz y agregó que “esta función ecológica de precipitar carbonato de calcio y secuestrar carbono orgánico e inorgánico hacia las profundidades es lo que buscamos entender y resguardar en nuestro laboratorio”.

Para profundizar más sobre este tema, los invitamos a ingresar al siguiente enlace: biogeosciences

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